9 julio 2024

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La historia del cuadro de Goya: «El apóstol Santiago y sus discípulos adorando a la Virgen del Pilar»

El cuadro titulado ‘El apóstol Santiago y sus discípulos adorando a la Virgen del Pilar’, atribuido al pintor Francisco de Goya, no ha encontrado comprador en la subasta que la sala Alcalá de Madrid ha celebrado este jueves con un precio de salida de dos millones de euros.

No es la primera vez que la pintura, un óleo de 107 x 80 centímetros, de entre 1775 y 1780, ha buscado comprador, pues en 2011 el cuadro fue presentado en la Feria de Antigüedades de Maastricht, en el stand del anticuario madrileño Caylus, con un precio de venta de 4,5 millones de euros.

Además de por la temática, la pintura está muy relacionada con Zaragoza, en cuyo museo provincial se presentó el 18 de mayo de 2013, el Día Internacional de los Museos, en un acto que encabezó la entonces presidenta del Gobierno de Aragón, Luisa Fernanda Rudi.

Asistió también un representante de la familia propietaria, Fernando Espinosa de los Monteros, que reveló que la pintura había sido adquirida en su día por su bisabuelo y que, dado su tema, la familia había sido unánime en su deseo de depositarla en el Museo de Zaragoza.

La fórmula elegida para el depósito en la capital aragonesa fue la del comodato, es decir depósito temporal sin contraprestación económica.

En dicho museo estuvo hasta 2018 en que el Gobierno de Aragón intentó declarar Bien de Interés Cultural (BIC) el cuadro de Goya, algo que desconcertó a los propietarios.

No entendieron qué se buscaba conseguir con tal declaración, dado que el cuadro ya gozaba de suficiente protección al haber sido declarado inexportable por el Estado español.

Sospecharon un posible intento de retenerlo o apropiarse del mismo, o al menos de reducir su capacidad de decisión sobre la pintura.

Contra ese intento, los propietarios plantaron batalla, la ganaron y recuperaron el óleo, que pertenece a la colección Rosillo, encarnada por varias familias provenientes de un tronco común.

El cuadro permaneció durante más de cinco años en el Museo de Zaragoza hasta que el ejecutivo aragonés intentó declararlo BIC.

Según publicó Heraldo de Aragón, el problema es que cometió «un error grave», pues la ley establece que los bienes muebles solo pueden ser declarados BIC por el Gobierno de la nación o por una comunidad autónoma, siempre que tenga en esta fijada su residencia el propietario.

Como los dueños del cuadro residen en la Comunidad de Madrid, hicieron valer esa condición durante el periodo de alegaciones, levantaron el depósito y se llevaron la pintura el 13 de diciembre de 2018.

Según la citadas fuentes, tras el paso en falso, el Gobierno de Aragón archivó el expediente el 14 de febrero de 2019, sin hacer ruido para que el patinazo pasara inadvertido.

ADQUIRIDO A PRINCIPIOS DEL SIGLO XX
El día de la presentación Luisa Fernanda Rudi señaló que el hecho de que el Museo de Zaragoza pudiera exponer una nueva obra de Goya se debía a la «generosidad» de la familia Espinosa de los Monteros Rosillo, «a quienes les expreso mi más sincero agradecimiento».

Por su parte, Fernando Espinosa de los Monteros agradeció la buena disposición del Gobierno de Aragón durante el proceso de cesión. Y a la dirección del museo que hiciera posible el deseo unánime de la familia de poder ceder temporalmente dicha obra, que fue adquirida por su bisabuelo a principios del siglo XX.

Era la primera vez que ‘El apóstol Santiago y sus discípulos adorando a la Virgen del Pilar’ se exponía en un museo.

Hasta entonces había permanecido siempre en manos particulares y sólo se había mostrado al público con motivo de la muestra ‘Goya y el infante don Luis, el exilio y el reino’, realizada este mismo año en el Palacio Real de Madrid.

Con tal motivo, en julio de 2012 el taller de Restauración del Museo del Prado realizó sobre el cuadro un proceso de limpieza, eliminación de repintes y aplicación de una fina capa de barniz. Actualmente se encuentra en buen estado de conservación y es inexportable.

Fue dado a conocer por el marqués de Lozoya en 1951 en su artículo ‘Dos Goyas inéditos de tema religioso’ y, posteriormente, avalaron su autoría especialistas como Gassier-Wilson en 1970, José Gudiol en 1970, José Camón Aznar en 1980 y 1982, y José Luis Morales y Marín en 1990 y 1994.

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