8 julio 2024

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Retrospectiva de Leopoldo Pomés

El fotógrafo y publicista Leopoldo Pomés fallecido en 2019 a los 87 años en Gerona, fué galardonado en 2018 con el Premio Nacional de Fotografía, dedicó toda su vida a fotografiar su Barcelona natal, actuando como uno de los renovadores de la fotografía junto a otros como Ramon Masats, Oriol Maspons, Joan Colom, Ricard Terré, Colita, Francisco Ontañón, Paco Gómez, Francesc Català-Roca, Xavier Miserachs, Alberto Schommer o Gabriel Cualladó. Además, tuvo vinculación con grupos de la vanguardia artística como Dau al Set o Afal. Leopoldo Pomés erotizó a la España franquista en los años sesenta y setenta a través de imágenes creadas para el brandi Terry o las famosas burbujas de Freixenet, haciendo alarde de su condición como publicista. Esta faceta fue explotándola poco a poco a través de la producción audiovisual en publicidad, sobre todo a partir de los años 60, cuando fundó con Karin Liez el Studio Pomés, que le sirvió poco después para entrar como director creativo en la agencia de publicidad Tiempo.

Con Studio Pomés se crearon algunos de los anuncios y producciones más destacadas de los últimos años, como por ejemplo la ceremonia de inauguración del Mundial de Fútbol de España 82 o la película de la candidatura de Barcelona para los Juegos Olímpicos de 1992. Además de la fotografía y la publicidad, Pomés también tuvo tiempo para publicar varios libros como Comer es una fiesta (2004), Teoría y práctica del pan con tomate (2016); poesía que reflejó en Vidre de nit seguit de Polvo de sombras (2015); o su reciente autobiografía, que presentó este mes de junio, bajo el título No era pecado. Experiencias de una mirada. Una mirada que ahora se apaga pero que permanecerá eterna detrás de la cámara.

Mirar es lo importane

Mirar es lo más importante de todo, ya lo dijo el fotógrafo Leopoldo Pomés. Precisamente, es esa expresión la que da nombre a una retrospectiva que han puesto en marcha la mujer y la hija del artista tan solo dos meses después de su muerte. Indagaron en su archivo y pusieron en marcha este homenaje como una forma de afrontar el duelo por su pérdida. Así, conviene detenerse a observar cada obra para descubrir el archivo de uno de los fotógrafos más importantes de España.

Tenía una intuición compositiva extraordinaria y un punto de vista y una forma de representar muy elegante«, ha expresado Cecilia Casas Desantes, conservadora del Departamento de Difusión y Comunicación del Museo Cerralbo. Esta es la primera exposición con positivos originales, recortes y pruebas de laboratorio tras su fallecimiento hace casi dos años.

«El proceso para nosotros se convirtió en un luto de lujo. Tuvimos, a la fuerza, que enfrentarnos a la obra«, ha explicado Juliet, hija de Leopoldo Pomés. Esta retrospectiva se encuentra dentro del Festival PhotoEspaña y propone descubrir a un Pomés observador y muy pero que muy disciplinado y meticuloso en eso de la fotografía.

«Recuerdo que un día me llamó, muy nervioso, y me dijo: ‘Coge tu traje de baño blanco, que nos vamos ahora mismo a la playa. Hoy es la luz perfecta», ha recordado Karin Leiz, mujer de Leopoldo. En esa playa hicieron una sesión de fotos buscando esa luz blanca que hipnotizaba a Pomés, huyendo de las sombras. No quería ninguna en sus retratos.

Pomés también quiso poner a prueba el erotismo. En sus retratos a menudo aparecen «mujeres fumando o en actitudes de control total de su cuerpo», según ha detallado Cecilia Casas. Así recogió las miradas de Bernardette, de Isabel, Geneviève, Elsa, Núria y, como no, su mujer: Karin. «Con posturas que hoy podríamos considerar para los años 50 atrevidas», ha añadido Cecilia.

Karin ha rememorado con laSexta que a Leopoldo «le interesaba más que nada el paisaje urbano, observar a las personas que pasan y que no saben que las estás mirando». Tal es el ejemplo de la tertulia en las Ramblas que fotografió en el año 59. Hasta Serrat reconoció su genio, ese que descorchó la chispa de la felicidad y que, después de todo lo que hizo, podemos contemplar la obra de ese fotógrafo que se pasaba el día mirando.

Se puede ver gratis en el Museo Cerralbo de Madrid.

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